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sábado, 4 de marzo de 2023

Aclaraciones sobre el Castillo de Baños de la Encina y Burgalimar.

Aclaraciones y actualización sobre el Castillo de Baños de la Encina y Burgalimar. 


Topónimo 

        Desde mediado el siglo XX ha existido cierta controversia en relación con el topónimo Burgalimar, y consecuentemente con el castillo llamado con el mismo nombre, y con la fecha de construcción del Castillo de Baños, fortaleza con la que se había identificado. 

        Sobre el primero, porque este topónimo, junto con otros de escritura y fonética más o menos similar, ha aparecido en diferentes documentaciones históricas, casi en su totalidad castellanas, sembrando la duda de si se referían siempre a un mismo lugar. Todos los autores que lo han tratado siempre han mantenido dudas y diferentes hipótesis, pues había muchos aspectos que no llegaban a convencer en términos históricos. Burgalimar se atribuyó a Baños de la Encina por la sencilla tradición de forzar la asignación de un nombre presente en las crónicas y no tener identificado a cuál se refería; también por la inexistencia de un castillo en el interior de la sierra, cuando realmente lo que había era un escaso, cuando no nulo, prospección arqueológica y trabajo de campo. 

        Aunque había diferentes propuestas para su localización, entre ellas una del propio Juan Eslava Galán, no es hasta 2016 cuando, tras una investigación realizada por Carlos Gozalbes Cravioto, se precisa el lugar geográfico de su ubicación, utilizando como fuente el libro “Historia de Baeza”, (Padre Torres, 1637). Una vez situado sobre el mapa, el propio investigador de desplaza al lugar e identifica algunas estructuras murarias, similares a otras torres del sistema defensivo de nuestra Sierra Morena, que le permiten localizar Burgalimar en el lugar. Además, encuentra material arqueológico y testimonios que confirman sin lugar a duda la situación de Burgalimar (1 y 2). 

        Poco lugar a dudas da su investigación, con la que además coinciden otros autores (3), dando así respuesta a los interrogantes que muchos investigadores tenían al respecto. 

        Por supuesto, las conclusiones quedan a falta de que la Administración se comprometa con su historia, y económicamente (un dinero siempre escaso en Cultura), para llevar a buen término un mínimo estudio arqueológico y confirmar la evidencia documental. 

        La torre o fortín, que no castillo pues es un burch, está situado en el cerro central de las Tres Hermanas, cerca de la entidad menor bañusca de El Centenillo, vigilando el histórico camino (vecinal y público) que comunica esta zona del norte de Jaén, la vertiente sur de Sierra Morena, con el sur de Ciudad Real, los campos de Alcudia y Calatrava. 

        El yacimiento se sitúa en propiedad privada, por lo que no puede visitarse sin antes obtener permiso. 



Antigüedad 

En relación con su antigüedad, la del castillo de Baños (llamado habitualmente como Burgalimar) , siempre se ha tenido como referente la datación de una supuesta lápida fundacional encontrada cerca del castillo, en la calle del Cueto, ahora Santa María. Sobre este tema se ha escrito y discutido profundamente. En resumidas cuentas, parece que un error administrativo provocó una confusión respecto a la entrada dos lápidas que llegaron en 1902 a la Real Academia de la Historia. De una parte, llegó una estela funeraria de arenisca y que indica que el difunto murió a comienzos del siglo XI de nuestra era. Esta es la que realmente fue encontrada en los alrededores del castillo de Baños y enviada a la Academia por mediación de Horace Sandars. Y hay una segunda caliza, esta sí lápida fundacional, que nos indica que una torre fue construida en el 968 de nuestra era, periodo califal, y que ha quedado sobradamente demostrado pertenece a la muralla de Talavera de la Reina (Toledo). Pese a esta meridiana claridad, sigue habiendo dos versiones publicadas. Una, que claramente indica que es un error en la entrada de material y documentos a la Academia, que nos dice que dicha placa es de Talavera de la Reina y así lo comunica el MAN en su exposición (4); y otra, que sigue defendiendo que concuerda arqueológica y arquitectónicamente con la supuesta fundación del castillo de Baños (5).

        Sin entrar a valorar la validez de ambas opciones, parece que el Museo Arqueológico Nacional da por segura la primera opción, como se confirma en la Base de Datos del mismo (6), donde describe y explica incluso el error. Así mismo, el Ayuntamiento de Talavera de la Reina, ha colocado recientemente una copia de dicha lápida en su muralla (7), subrayando su procedencia como propone en la opción primera. 

        Por último, en el marco del “Proyecto de excavación y drenaje del Patio de Armas del Castillo de Burgalimar, Baños de la Encina (Jaén)” y entre los meses de octubre de 2007 y septiembre de 2008, como continuación de unos sondeos arqueológicos realizados en 2002, se llevó a cabo la excavación del patio de armas del castillo de Baños de la Encina (8 y 9). Bajo la dirección de Sebastián Moya, la actuación fue financiada por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. Con este trabajo, y con el aval de numerosos estudios previos de arquitectura defensiva almohade (que hasta entonces era casi inexistente), se determinó sin lugar a duda el momento preciso de construcción de este castillo, tanto a partir de la estratigrafía de la fosa de cimentación como de las muestras de Carbono14, que lo datan en época almohade, concretamente entre un amplio margen que varía entre 1120 y 1230. Llama la atención que el resultado de dicha intervención nunca haya sido publicado más allá de algunos datos aparecidos en la Revista de Feria de Baños de la Encina, 2010 (10). 


Referencias: 


(2) Gozalbes Cravioto, Carlos. “Del lugar donde fue el castillo de Burgalimar”. Málaga: Real Academia de Antequera, 2017 

(3) Cantarero Quesada, José María. “Camino del Santuario o de Majavieja, Baños de la Encina. Sobre las connotaciones simbólicas de su patrimonio”. VII Congreso Virtual sobre historia de las vías de comunicación” págs. 78 a 84. Septiembre de 2019. 

(4) Canto García, A., Rodríguez Casanova, I., "Nuevos datos acerca de la inscripción califal atribuida al Castillo de Baños de la Encina (Jaén)", Arqueología y Territorio medieval, 13 (2), (2006) 

(5) Muñoz-Cobo, Juan. El castillo de Burgalimar de Baños de la Encina (Jaén) y la lápida fundacional. Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, ISSN 0561-3590, Nº. 199, 2009, págs. 57-106 



(8) Moya García, Sebastián.: “Actuación arqueológica puntual en el Castillo de Burgalimar de Baños de la Encina (Jaén),2007-2009”, Anuario Arqueológico de Andalucía. Jaén.2009. Sevilla, 

(9) Moya García, Sebastián. Actuación arqueológica puntual en el castillo de Burgalimar de Baños de la Encina (Jaén), 2007-2009. Las Navas de Tolosa 1212-2012: miradas cruzadas / coord. por Patrice Cressier, Vicente Salvatierra Cuenca, 2014. págs. 593-606 




Autores:  

- Alejandro Casas-Crivillé.

- José María Cantarero Quesada.

martes, 12 de febrero de 2013

Bombilla Minas de Centenillo

Bombilla de Minas de Centenillo S.A.




      Es una de esos objetos que guardo como una reliquia y que me parece increíble que hayan llegado hasta nosotros, Se trata de una simple bombilla. A tenor por lo que aún puede leerse es una bombilla de filamento ¿de tungsteno? de marca OSRAM a 135 voltios. No parece apreciarse la potencia. Hasta ahí poco reseñable, sino fuera porque está marcada con “Minas de Centenillo S.A."


      Es un símbolo de cómo la empresa minera facilitaba y a la vez controlaba el sistema económico en el pueblo. 


      Es sabido que en el pueblo, mientras estuvo funcionando la mina, las viviendas eran propiedad de la empresa y esta las alquilaba a los trabajadores por una módica cantidad, que no dejaba de ser una forma inteligente de recuperar parte del dinero dado a los mismos por su trabajo.En un principio no se pagaba ni agua ni luz,  que estaban incluidas en el precio del alquiler. Bien es verdad que entonces no existían electrodomésticos y se cocinaba con leña o carbón. La calefacción era por medio de chimeneas de leña y braseros de picón. Así,  el gasto de luz era exclusivamente el de las bombillas. Y estas bombillas, al igual que la instalación eléctrica, eran suministradas por la empresa que debió de tener un stock  formidable de material fungible para mantener funcionando los servicios.

      Posteriormente, con la llegada de los primeros electrodomésticos, braseros eléctricos, calentadores de agua, etc., y ante el aumento desmesurado del gasto en electricidad, la empresa decidió instalar contadores en cada casa. El importe del consumo se sumaba luego al del alquiler.  Ya eran otros tiempos…

      Queda para el recuerdo

viernes, 19 de octubre de 2012

La Memoria de las cosas



Me considero una persona con muchas inquietudes, es obvio que demasiadas, lo cual es un problema. Un problema mayor aun cuando a las inquietudes le sumamos las dudas, A cada inquietud le surgen cientos de dudas. Un ejemplo: este blog. Llevo años planteándome escribirlo: hay que expresar lo que uno siente (por si es de utilidad), pero....¿de qué escribo?....¿de todas mis inquietudes?.....uff eso puede ser un caos.... no habría base de datos que lo aguantara.... entonces... en que me centro. La verdad es que si hay algo que siempre me ha llamado la atención y últimamente se va llenando de diferentes sentimientos es la memoria de las cosas, porque el término "cosa" puede englobar a todo (algunas veces hasta personas) y muchas de ellas duran mucho más que las personas, quizá porque no le atribuimos alma y eso las hace durar más, a pesar de estar expuestas muchas de ellas a grandes esfuerzos. Lo que no tengo claro es (esto es lógicamente dándole un sentidos humano a una cosa que no lo es) si pasan por delante de nosotros más cosas a lo largo de nuestra vida o personas a lo largo de la vida de una cosa. Sea como sea y como no pienso entrometerme en historias filosóficas, paso de ese tema y me concentraré en escribir sobre aquellas cosas (utensilios, edificio e incluso paisajes enteros) que están a mi alrededor y que, como nosotros,  tuvieron un origen y tendrán un final, pero intentaré que en lo que supone mi ínfima existencia en este mundo, pueda otorgarles una pequeña posibilidad de sobrevivir un poco más de tiempo, bien para recuerdo de aquellos que las vivieron o sufrieron, bien por los que tengan curiosidad.